ALBERTO BOREA

Lima, Perú


El trabajo de Borea se caracteriza por el uso y el continuo desplazamiento de diversos medios y materiales. La apertura hacia los medios define el desarrollo de su propuesta artística, en donde el tiempo, memoria e historia del objeto cobran una importancia fundamental en su discurso plástico y proceso.

 

Como lo describe Borea: haber crecido en Lima durante la guerra interna de los años ‘80s en el Perú han influido en su visión y práctica artística, así como en la relación conceptual con los objetos y sus simbolismos.

La relación entre distintas culturas, la idea exótica de lo primitivo, el centro y las llamadas periferias, la ruina y la promesa de la modernidad son algunos de los intereses conceptuales en su práctica.

 

En toda su obra Borea dialoga con el objeto encontrado/ recordado e intervenido en una práctica que se asemeja a la acumulación o coleccionismo de objetos y residuos citadinos.

 

Los objetos son llevados al taller para ser conceptualizados y utilizados como parte del proceso. La acumulación y la repetición de elementos cotidianos, como carnets, tarjetas de crédito, fotografías, publicidad, fósforos, carteles, envolturas, etc., son materiales que el artista recoge acumula y congela para ser utilizados en sus obras. Borea mantiene como práctica artística el caminar. Camina recolectando o recolecta caminando por las ciudades donde transita.

 

El lenguaje y la palabra están presentes en sus objetos e acciones. La práctica de escribir, repetir y desintegrar el lenguaje transformándolo en un objeto simbólico nuevamente, como ejercicio poético.

 

La obra de Borea puede ser entendida como una cartografía o mapeo en búsqueda de identidad. Este mapeo atraviesa todas sus prácticas desde las pinturas collages, hasta sus acciones e instalaciones. De esta manera Borea utiliza los objetos tanto como su cuerpo para crear metáforas que dialogan con asuntos socio-político-existenciales.