Lotty Rosenfeld

Santiago, Chile 1943


Carlota (Lotty) Rosenfeld, artista visual, instaladora y videísta chilena, nació en Santiago en 1943.

El trabajo de Lotty Rosenfeld, ligado en sus inicios al grabado, tomó luego, bajo el peso de la dictadura de Pinochet, el rumbo del registro en video de sus producciones, consistentes principalmente en intervenciones del espacio público, por medio de elementos que cuestionan simbólicamente el estatuto político y la rigidez institucional.

Lotty Rosenfeld ha realizado acciones de arte en diferentes ciudades como Santiago, Washington, Nuava Delhi y New York, Kassel, entre otras. Rosenfeld tiene múltiples premios y reconocimientos por la crítica local y especialmente en el circuito del arte internacional. Ha formado parte de una gran cantidad de exposiciones individuales y colectivas, en países como: Brasil, España, Cuba, Australia, Canadá, Argentina y en abril de este año expuso en el Museo del Barrio en Nueva York. Además destaca su participación como artista invitada en Documenta Kassel Alemania el 2007. Sus obras forman parte de importantes colecciones, tales como la del Museo Centro de Arte Reina Sofia en España.

Los signos tras los que se organiza la circulación –de bienes, de sujetos, de políticas, de violencia- han constituido la sede más relevante del trabajo visual de Lotty Rosenfeld.

Desde su gesto de intervención a las líneas divisorias de pistas de tránsito en las avenidas de Santiago (1979), donde inscribió su emblemático signo +, se puso en marcha (literal y simbólicamente) un modo específico de interrogar los mandatos y producir un estallido en la apariencia de naturalidad que portan las diversas ordenanzas, porque esa primera incursión visual instaló, una proliferación de sentidos y el deseo de un trabajo de arte que se pensó callejero, ciudadano y rebelde. Una incursión que buscó la calle justo en los momentos en que el espacio público se encontraba ocupado por el violento, invasivo y excluyente régimen militar.  Así, el trabajo de Rosenfeld implicó una decisión estética y política.                    

Con estas intervenciones la artista, utilizando el signo de tránsito como paradigma, busca deconstruir la naturalización de los signos de los poderes hegemónicos, como también  llevar el transeúnte de todos los días a remodelar críticamente el formato de experiencia que lo mantiene cautivo del orden cotidiano.

Alterando tramo de la circulación cotidiana mediante un gesto radical que significa torcer lo que podría parecer (metafóricamente) el camino trazado, es decir un gesto de desacato que dice no a un camino trazado unívocamente, a una marcha predeterminada, Rosenfeld llama la atención sobre la relación entre, técnicas de reproducción del orden social y conformación de sujetos dóciles. Una obra, solitaria, parca, dura y alejada de una narratividad convencional, sus primeras producciones apelaban a la capacidad analógica del espectador-lector que debía, desde su propio imaginario, tejer las hebras múltiples de un relato visual que se niega a concluir porque transita a la par de una historia que, en su curso, va  otorgando nuevos relieves a su imagen que se desea no autoritaria.

Las piezas en Cristal de alta definición de gran tamaño (100×130 cms), denuncia que los problemas de libertad continúan vigentes y siendo cada vez más evidentes. Lotty introduce la “crisis” en el interior de un ordenamiento arbitrario, la obra incita al sujeto a repensar su sumisión acrítica  a códigos convencionales, rompiendo así el carácter supuestamente “natural” que portan los signos.  Rosenfeld estableció el signo + como denuncia y confrontación frente a espacios de poder hegemónicos. Así el signo se transformó en “arma crítica”. Actualmente Lotty trabaja en las zonas más estratégicas que organizan el presente y el futuro, un nuevo escenario donde se cursan batallas políticas, económicas y culturales. Batallas que se juegan en el terreno de las imágenes, de la tecnología y de la comunicación.