Matías Pinto d’Aguiar


Pertenece a la generación que optó por recuperar la pintura en los años ochenta. Su lenguaje está más cerca de lo primitivo, lo mágico, lo poético. En sus paisajes se vuelca hacia la interioridad del ser, hacia lo metafísico, va hacia lo desconocido inventando en ellos nuevas leyes de gravedad. Con una completa austeridad de medios logra lugares limpios y atmósferas simples, en lo que está presente lo onírico y el inconsciente,

Sus telas describen un universo interno, sin preocuparse por la repetición de imágenes  procura que el espectador visualice a través de sus iconos la tensión que crea lo absurdo, que en ocasiones la da el dibujo y en otras la luz.