Valentina Valladares


Un poco sobre mi obra:

Las clasificaciones, las descripciones científicas de un espécimen y el ordenamiento, como aspectos propios de disciplinas tales como la arqueología, la geología y la sociología se han ido incorporando a mi producción artística, no solo en cuanto a los aspectos formales de la obra sino que también en cuanto a la problemática de ésta. En efecto, la manera de mirar, estudiar, ordenar, clasificar, enlistar y etiquetar los objetos, intenta explicar ciertos fenómenos de nuestra psiquis, y esto ha sido significativo para la construcción en todo sentido de mi obra.

Los estudios que desarrollo, siempre tienen su punto de partida en experiencias concretas que tienen correlatos al interior de la consciencia, por lo tanto en lo inmaterial.[1] Yo planteo que para referirse a ellas, para comprenderlas y de alguna manera hacerlas perceptibles, se enumeran sus propiedades, sus características, que sí son materiales y tangibles. Es aquí donde los conceptos de la lista y el archivo nacen como herramientas dentro de mi obra.

La enumeración de características y propiedades que se le atribuyen a un objeto de estudio, constituye un modo de conocer y definir a través de propiedades. Esta manera de definir las cosas se contrapone al conocimiento y la definición de las cosas por esencia, capaz de definir una cosa por su participación dentro de una determinada especie y un determinado género.

“Lo cierto es que raramente damos definiciones por esencia, normalmente lo hacemos enumerando las propiedades. De ahí que todas las listas que definen una cosa mediante una serie no finita de propiedades, aunque aparentemente caóticas, se aproximan más al modo como definimos y reconocemos las cosas en la vida diaria.” (Eco, 221)

Una definición por propiedades toma en consideración cualquier accidente posible, es decir cualquier asociación o comparación que pueda venir a la mente y que ayude a describir y definir al objeto de estudio, y que permite establecer asociaciones, grupos y categorías. Es por esto que el resultado es aparentemente caótico, y es justamente esto lo que me interesa utilizar como herramienta para la creación de obra.

Luego de establecer el objeto de estudio, un punto de partida inmaterial, realizo una gran enumeración de propiedades accidentales y tangibles que se dispara en distintas direcciones a medida que se van generando nuevas asociaciones, impulsadas por el gusto por la acumulación y el aumento ad infinitum.

De esta manera, he llevado a cabo, en mis obras, una especie de operacionalización[2] de algo inmaterial, transformándolo en una realidad cuantificable y medible.

Las estrategias metodológicas de investigación siempre indican una forma de hacer algo, una manera de proceder frente a un objeto de estudio. “El método implica una dirección, un camino a recorrer (…) un proceso de ordenamiento, la dirección del pensamiento y de la acción para lograr algo previamente determinado.”(Quia, 69) La investigación a partir de estrategias metodológicas es propia de la disciplina de la sociología y mi intención es apropiarme de estos recursos y métodos para realizar estudios sobre experiencias que existen en la cotidianeidad y en la pequeña historia personal y familiar, haciendo énfasis en esa dirección, en esa manera personal y subjetiva de enfrentarse a algo.

Documentar o capturar lo inmaterial a través del estudio de sus propiedades tangibles motiva mi producción artística, formándose de esta manera un archivo mental y físico donde los datos duros corresponden a distintas experiencias, sentimientos o situaciones. El orden y la clasificación tiene su origen en un afán por comprender estas situaciones o experiencias inmateriales. Es una manera de materializar de alguna manera cosas que escapan a nuestros sentidos. Este modo de estudiar lo inmaterial a través de datos duros u objetos es algo que ha persistido en mis obras, al igual que esta mezcla de aspectos objetivos, y de aspectos subjetivos, o más poéticos.

[1] Lo inmaterial, como punto de partida para mis obras, puede alojarse en un sin fin de lugares: en un sentimientos, una situación, una experiencia o un recuerdo.

[2] Mientras que un concepto sociológico es un constructo mental que representa alguna parte del mundo de forma simplificada, la operacionalización de éstos los lleva a un nivel concreto mediante la medición y la cuantificación. El resultado es una representación concreta de un concepto abstracto.