ChACO Focus, curatoría de Cecilia Fajardo-Hill

14 Oct - 16 Oct 16


La curadora internacional Cecilia Fajardo-Hill invitó para esta sección Focus de Feria ChACO 2016 a 10 galerías, con 2 artistas cada una, a dialogar sobre la temática del paisaje, uno de los géneros más reconocibles y populares de la historia del arte. “El paisaje como género del arte puede parecer tradicional, pero no hay nada tradicional en ello. Hoy día los artistas reinscriben la idea de territorio y del espacio geográfico, social y cultural a través de formas de paisaje que pueden ser políticas, poéticas y conceptuales”, explica la curadora.Paula de Solminihac

Paula de Solminihac

Carlos Leppe Carlos LeppeExtractos texto Justo Pastor Mellado:

Para entrar a hablar de pintura y de su pintura, hablaré primero de la etapa performativa de su trabajo. Esa palabra traída de otro léxico designaba la acción de arte corporal. Leppe me dijo un día: este es mi cuerpo (en) obra. Me dio mucha risa recordar la frase hoc est enim corpus meum. Este es mi cuerpo; el cuerpo místico de Cristo. Si Occidente es una caída, escribe Nancy, el cuerpo es el último peso. Leppe recupera en pintura la caída de los cuerpos; valoriza la gravedad de los cuerpos desastrosos; de su propio cuerpo, convertido en un desastre alimentario. El exceso de las formas compensa la falta de un cuerpo escrito, reservado como un código. Leppe estaba fuera-de-texto. Al menos, de ese texto sagrado que clama por la rotura del ideal de completud. Peso muerto.
Leppe acostumbra a in-corporar en el cuadro algunos emblemas, especialmente buscados en el fondo de objetos patrimoniales traídos desde la ruralidad. En algunos casos, restos de piezas pre-colombinas, como el recipiente de forma fálica con el que se corona en la performance en el MNBA. No es un dato menor: el porte de la pizarra que cuelga de su cuello con la inscripción yo soy mi padre coincide con la coronación de esta “diadema” de barro cocido, in-plantada sobre una base de mierda humana, pelo y arcilla húmeda destinada a facilitar su fijación. En algunos cuadros Leppe adhiere a la tela fragmentos de utensilios domésticos de gran valor, como piezas únicas de cerámica inglesa del siglo XIX. En otras ocasiones cuelga modestos cacharros de barro. La cerámica posee una forma, es un continente por el vacío que encierra. Colgar un cacharro tiene este propósito de afirmar la función de un vacío que busca ser llenado, que es dispuesto sobre una tela en que el vacío se manifiesta en la extensión de la trama y que por añadidura posee formas que le permiten manejar dicho vacío, plegándose o enrollándose. De modo que se presta al desarrollo de otras dos nuevas funciones, que son envolver y desenvolver, que no se reducen a vaciar y llenar, de modo que no dependen de la relación forma-contenido. Así, el propósito de la cerámica en la pintura de Leppe es el de señalar la rotura, en una zona cercana a la exhibición de capas de telas de diversa densidad y tejido que Leppe acondiciona mediante superposiciones que dejan ver los bordes irregulares de las piezas, cuando no pega directamente una pieza enteramente plegada. ¿No se ha pensado en las pinturas de Bravo? ¿En sus paños desplegados, donde lo único que hace sentido es la representación de los pliegues? Hay que pensar en las relaciones de los pliegues y plegaduras historiográficas con la pintura española que anticipa los debates sobre la permanencia fantasmal de la Santa Faz en las ensoñaciones de la crítica chilena de los ochenta.”