Tate Gallery adquiere obras de Lotty Rosenfeld


Mediante el aporte de 25.000 dólares de Patio Bullrich, el shopping mall más exclusivo de Buenos Aires, laTate Modern de Londres anexa a su colección la obra Una milla de cruces sobre el pavimento, de la artista visual chilena Lotty Rosenfeld, expuesta en la feria arteBA2014. El curador de arte latinoamericano de la Tate Gallery, José Roca, fue el encargado de seleccionar la obra, expuesta en el stand de la galería chilena Isabel Aninat.
La obra de Rosenfeld formará parte de la colección permanente del museo, abriendo el camino a nuevos artistas latinoamericanos y promoviendo la interculturalidad del arte.

Una milla de cruces sobre el pavimento.

Una milla de cruces sobre el pavimento (1979) es una serie de siete fotografías que documentan los happenings realizados por Lotty Rosenfeld en Santiago de Chile y Washington a finales de los 70 y principios de los 80. Esta ha convertido en su pieza más característica, que ha repetido en diversos lugares desde su creación por primera vez en Chile en 1979. Desde Colombia hasta Kassel -durante Documenta 12- y en diferentes ocasiones frente a lugares simbólicos como la Plaza de la Revolución de La Habana o la Casa Blanca en Washington D. C.

En ninguno de esos casos ha perdido su fuerza subversiva, incluso muchos años después de la primera intervención durante la era Pinochet en un espacio controlado por un régimen represor. La primera vez la artista utilizó tiras de una tela blanca en una calle principal de Santiago de Chile, hoy en día usa una cinta adhesiva blanca, pero la intención es la misma: no sólo manipular las marcas del asfalto sino también interrumpir la rutina cotidiana con el fin de inmiscuirse en el ámbito de lo público.

Rosenfeld fue miembro activo de C.A.D.A, un grupo interdisciplinar de artistas y escritores (Diamela Eltit, Raúl Zurita, Juan Castillo y Fernando Balcells) que se comprometió con la reflexión crítica y el activismo en torno al arte y la política, una cuestión urgente, dada la dictadura imperante en Chile durante catorce años.

Rosenfeld trabaja fuera de los circuitos del mercado del arte, y sus performances, videos y video-instalaciones son creaciones conceptuales que se hacen eco de su manera de enfrentarse a un régimen autoritario. Tanto entonces como ahora, fueron sus armas y sus recursos para escudriñar el mundo y entender las sutiles conexiones entre la aparente estabilidad de nuestra rutina diaria y los complejos subtextos que (sorprendentemente) mantienen a flote el estado moderno.